miércoles, 13 de junio de 2012

A Murrieta

Salta la mañana entre las
brumas coloridas del jardín botánico.
Rascacielos apilados en sartas.
Los peces rojos comen monedas de cemento.
Murrieta tira la cartera en día de tormenta.
Las olas golpean la estatua
reformada y políticamente correcta.
La torre de la iglesia vigila la
sábana del fantasma del banquero.
A las 4 de la mañana ya
nadie vigila.
Gritos de esclavos en la bodega
de los barcos pudriéndose en Cádiz.
En las plantaciones de caña se oyen los gritos.
Cri-cri- cri
La sábana cubre el fantasma del
banquero.

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